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martes, 27 de septiembre de 2011

René Char. Respuestas interrogantes a una pregunta de Martin Heidegger.

Partisanos franceses

Respuestas interrogantes a una pregunta de Martin Heidegger


Versión del poeta español Jorge Riechmann en Indagación de la base y de la cima. Editorial Árdora: Madrid, 1999




La poesía ya no marcará el ritmo de la acción. Irá por delante
Rimbaud


Podríamos proponer diversos sentidos parciales, sin tener en cuenta el sentido que se crea en el movimiento mismo de toda poesía objetiva, siempre en camino hacia el punto que sella su justificación y cierra su existencia, en la lejanía, por delante de la existencia de la palabra Dios:

     * La poesía arrastrará a la acción sin perderla de vista, situándose por delante de ella. Este “delante” supone sin embargo un ajuste de perspectiva de la poesía con respecto a la acción, de manera análoga a como un vehículo piloto aspira, por su velocidad, a un segundo vehículo que lo sigue a corta distancia. Le abre camino, contiene su dispersión, lo nutre con su impulso.
* La poesía, supra-cerebro de la acción; tal el pensamiento que dirige el cuerpo del universo, o como la imaginación visionaria proporciona la imagen de los que será al espíritu forjador que la solicita. De ahí el “por delante”.

* La poesía será un “cántico de partida”. Poesía y acción: vasos obstinadamente comunicantes. La poesía, punta de flecha que presupone el arco acción, el objeto-sujeto estrechamente dependiente; la flecha será proyectada a lo lejos sin volver a caer, pues el arco que la sigue la recobra antes de que caiga, ambos iguales y no obstante desiguales, en un doble y único movimiento de reunión.

* La acción acompañará a la poesía por una admirable fatalidad: la refracción de la segunda en el espejo ardiente y turbio de la primera produce una contradicción, y comunica el signo más (+) a la materia abrupta de la acción.

* La poesía, en virtud de la palabra misma, siempre es puesta por el pensamiento delante del actuar, cuyo contenido imperfecto transporta ella en una carrera perpetua vida-muerte-vida.

* La acción es ciega, es la poesía quien ve. Una está unida a la otra por un vínculo madre-hija, la hija por delante de la madre, guiándola por necesidad más que por amor.
* La libre determinación de la poesía parece conferirle su calidad como guía. Sería un ser acción, por delante de la acción.

* La poesía es la ley, la acción se queda en fenómeno. El relámpago precede al trueno, iluminando de arriba abajo su teatro, dándole valor intrínseco.

* La poesía es el movimiento puro que ordena el movimiento general. Adelantándose, muestra la comarca.

* La poesía no marca ya el ritmo de la acción, se echa adelante para indicarle el camino móvil. Por eso la poesía es la primera en alcanzar. Piensa en la acción y, gracias a su material, construye la Morada, pero nunca de una vez por todas.

* La poesía es el yo por delante del en-sí, “pues que el poeta está encargado de la Humanidad” (Rimbaud).

* La poesía sería “pensamiento cantado”. Sería la obra por delante de la acción, sería su final consecuencia liberada.

* La poesía es una cabeza inquisitiva. La acción, su cuerpo. Al cumplir una revolución hacen coincidir, a su término, fin y comienzo. Así prosiguen, con arreglo a círculo.

*Desde la óptica de Rimbaud y de la Comuna, la poesía ya no será sierva de la burguesía, no marcará su ritmo. Irá por delante de ella, suponiendo aquí a la burguesía acción conquista. La poesía será entonces dueña de sí misma, siendo dueña de su revolución; una vez dada la señal de partida, la acción por-mor-de se transforma sin cesar en acción vidente.


*

     
 El joven Rimbaud era un poeta revolucionario contemporáneo de la Comuna de París.

*

Rimbaud no se sentía artista ni quería serlo. Maravillosa ingenuidad a la que su naturaleza violenta se aferraba, donde se mantenía. Al callarse, se convirtió en artista a su pesar.
     La poesía no marcará ya el ritmo de la acción; será su fruto y anunciación nunca saboreados, por delante de su propio paraíso.


*


A la luz de las acciones políticas recientes –que la poesía prever- y de lo que de ellas se sigue para la deriva del pensamiento, toda acción que se justifique debe ser una contra-acción  cuyo contenido revolucionario aguarda su propia liberación, una acción propugnable de rebelión y resistencia, que inspiraría una poesía por delante de ella –y a menudo en disputa con ella.
Tras la extinción de los fuegos y el rechazo de las herramientas ineficaces, si el vocablo “fin” apareciese sobre la puerta auroral de un destino reencontrado, la palabra mantenida no sonaría ya a crimen y las barcas repintadas no serían pecios sumergidos en el desembarcadero del Tiempo.

René Char en la Casa Cultural El Solar

Hoy en la noche, nos reuniremos en torno a la poesía de Char. Sabemos que él nos rodeará así como lo ha hecho a los leales de todos los tiempos. Publicamos a continuación, algunos poemas suyos con los que se hizo la promoción de la velada en su nombre, en versiones del poeta español Jorge Riechmann, en la antología "Poesía esencial" de Galaxia Gutemberg, círculo de Lectores, 2005.



¡HICISTE BIEN EN MARCHARTE, ARTHUR RIMBAUD!

    ¡Hiciste bien en marcharte, Arthur Rimbaud! Tus dieciocho años refractarios a la amistad, a la malevolencia, a la tontería de los poetas de parís igual que al ronroneo de abeja estéril de tu familia de Ardenas, un poco loca: hiciste bien en esparcirlos para los vientos de alta mar, arrojándolos bajo la cuchilla de su guillotina precoz. Tuviste razón al abandonar el bulevar de los perezosos, los cafetines de los mealiras, cambiándolos por el infierno de las bestias, el trato con los despabilados y el saludo de los simples.

    Este impulso absurdo del cuerpo y del alma, bala de cañón que alcanza su blanco y lo hace estallar, ¡esto sí que es la vida de un hombre! Uno no puede, al salir de su infancia, dedicarse a estrangular indefinidamente a su prójimo. Aunque los volcanes cambien poco de lugar, su lava recorre el gran vacío del mundo y le aporta virtudes que cantan en sus heridas.

    ¡Hiciste bien en marcharte Arthur Rimbaud! Somos unos cuantos quienes, sin pruebas, creemos que la felicidad es posible contigo.




CRISTAL DE LA VENTANA

Lluvia pura, mujeres esperadas,
El rostro que enjugáis
-De vidrio al tomento abocado-
Es el rostro del insurrecto;
El otro, cristal de felicidad,
Tiembla ante el fuego de leña.

Misterios gemelos, os amo
Y rozo a cada uno de ambos;
Me siento sufriente y ligero.
***

ACATAMIENTO
Calles de la ciudad: por ellas va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo escindido. Ya no es mi amor, cada cual puede hablarle. No se acuerda ya; ¿quién en verdad lo amó?

A su igual va buscando en miradas de ofrenda. Recorre el espacio de mi fidelidad. Dibuja la esperanza y leve la rechaza. Preponderante es sin participación.

Yo vivo en su fondo como un pecio feliz. Sin que lo sepa, mi soledad es su tesoro. En el gran meridiano donde inscribe su vuelo, mi libertad lo surca.

Calles de la ciudad: por ellas va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo escindido. Ya no es mi amor, cada cual puede hablarle. No se acuerda ya; ¿quién en verdad lo amó y lo alumbra de lejos para evitar que caiga?

***

LA LIBERTAD

Vino por esta línea blanca que puede significar la salida del alba
o la palmatoria del crepúsculo.

Pasó los arenales maquinales; pasó las cimas destripadas.

Fin de la renunciación de rostro cobarde, la santidad de la mentira,
el alcohol del verdugo.

Su verbo no fue un ciego ariete sino la tela donde se inscribió mi aliento.

Detrás de la ausencia, con pasos que no la extraviaron, cisne sobre la
herida, vino por esta línea blanca.

***

ARGUMENTO (de El poema pulverizado)

¿Cómo vivir sin algo desconocido ante nosotros?

Los hombres de hoy quieren un poema a imagen de su vida, hecha con tan pocas atenciones, con tan escaso espacio, y abrasada por la intolerancia.

Porque ya no les está permitido actuar de modo supremo, en esa fatal preocupación por destruirse por medio de sus semejantes, porque su inerte riqueza los frena y los encadena, los hombres de hoy, debilitado el instinto, pierden, aunque se conserven vivos, hasta el polvo de sus nombres.

Nacido de la llamada del devenir y de la angustia de la retención, el poema, elevándose desde su pozo de barro y estrellas, dará testimonio casi en silencio de que no había nada en él que no existiera verdaderamente en otra parte, en ese rebelde y solitario mundo de las contradicciones.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La lujuria, René Char.



LA LUJURIA

El águila ve como se borran gradualmente las huellas de la
memoria helada
La extensión de la soledad hace apenas visible la presa que huye
A través de cada una de las regiones
Donde uno mata donde a uno lo matan libremente
Presa insensible
Proyectada indistintamente

Más acá del deseo y más allá de la muerte
El soñador embalsamado en su camisa de fuerza
Rodeado de utensilios efímeros
Figuras que se desvanecen apenas formadas
 Su revolución celebra la apoteosis de la vida que declina
La desaparición progresiva de las partes lamidas
La caída de los torrentes en la opacidad de las tumbas
Los sudores y malestares que anuncian el fuego central
Y finalmente el universo con todo su pecho atlético
Necrópolis fluvial
Después del diluvio de los rabdomantes


Ese fanático de las nubes
Tiene el poder sobrenatural
De desplazar a considerables distancias
Los paisajes habituales
De romper la armonia acumulada
De tomar irreconocibles los lugares fúnebres
Al día siguiente de los homicidios provechosos
Sin que la conciencia originaria
Se cubra con el deslizamiento purificador del suelo

René Char. Argumento de "El Poema pulverizado",



Argumento


¿Cómo vivir sin algo desconocido ante nosotros?
 
Los hombres de hoy quieren un poema a imagen de su vida, hecha con tan pocas atenciones, con tan escaso espacio, y abrasada por la intolerancia.

Porque ya no les está permitido actuar de modo supremo, en esa fatal preocupación por destruirse por medio de sus semejantes, porque su inerte riqueza los frena y los encadena, los hombres de hoy, debilitado el instinto, pierden, aunque se conserven vivos, hasta el polvo de sus nombres.

Nacido de la llamada del devenir y de la angustia de la retención, el poema, elevándose desde su pozo de barro y estrellas, dará testimonio casi en silencio de que no había nada en él que no existiera verdaderamente en otra parte, en ese rebelde y solitario mundo de las contradicciones.
 


René Char en El poema pulverizado (1945-1947), incluido en Poesía esencial (Galaxia Gutenberg-Círculo de lectores, Barcelona, 2005, ed. y trad. de Jorge Riechmann).



 

domingo, 25 de septiembre de 2011

René Char. Aforismos del poemario "Los que permanecen" 1938-1944

René Char, poeta mítico que reúne en sí las cualidades del visionario y del guerrero. Conductor de la esperanza de la humanidad que es la poesía. Fiel al sueño del hombre, René Char es nuestro invocado de este mes en el Parche de lectura.

Compartimos algunos aforismos del poeta publicados bajo el título de Partición formal en el poemario Los que permanecen, poemas de 1938 a 1944 que más tarde conformaron, junto a otros libros el volúmen Furor y misterio. La versión es del poeta español Jorge Riechmann a quien agradecemos el hacernos depositarios de la "Poesía esencial" de un poeta esencial...


***

I
Consiste la imaginación en expulsar de la realidad a varias personas incompletas para obtener, echando mano de los poderes mágicos y subversivos del deseo, su retorno en forma de presencia enteramente satisfactoria. Entonces se la lo inextinguible real increado.

V
Mago de la inseguridad, el poeta no tiene otras satisfacciones que las adoptivas. Ceniza siempre inacabada.

VII
El poeta debe mantener en equilibrio la balanza entre el mundo físico de la vigilia y la facilidad temible del sueño, las líneas de conocimiento donde inscribe el cuerpo sutil del poema, yendo indistintamente desde uno de esos estados diferenciados de la vida al otro.


XXIII
Soy el poeta, portador de pozo seco al que tus lejanías, amor mío, abastecen.

XXX
El poema es el amor realizado del deseo que permanece deseo.

XXXI
Hay quienes piden para ella la prórroga de la armadura: padecen herida con el spleen de una eternidad de tenazas. Pero la poesía que camina con sus pies de caña, con sus pies de guijarro, no se deja seducir en parte alguna. Mujer en cuya boca besamos el tiempo loco, allí donde al lado del grillo cenital ella canta la noche de invierno en la pobre panadería, bajo la miga de un pan de luz.

XLV
El poeta es génesis de un ser que proyecta y de un ser que retiene. Del amante toma prestado el vacío; de la amada, la luz. Esta pareja formal, este doble centinela le confieren patéticamente su voz.

XLVII
Reconocer dos especies de los posible: lo posible diurno y lo posible prohibido. Hacer, si resulta factible, que lo primero sea igual a lo segundo; ponerlos en el camino real de lo imposible fascinante, que es el más alto grado de lo comprensible.


XLIV
El poeta, con la ayuda de secretos imposibles de calibrar, da tormento a la forma y la voz de sus manantiales.

XLVII
El poeta recomienda: “Inclinaos, inclinaos más aún”. No siempre sale indemne de su página, pero, igual que el indigente, sabe sacar partido de la eternidad de una aceituna.

XLIX
A cada derrumbamiento de las pruebas el poeta responde con una salva de futuro.

L
Toda respiración propone un reino: la tarea de perseguir, la decisión de mantener, el entusiasmo de liberar. El poeta comparte en la inocencia y en la pobreza la condición de unos, condena y rechaza la arbitrariedad de los otros.
Toda respiración propone un reino: hasta que se cumpla el destino de esta cabeza monotipo que llora, se obstina y se suelta para romperse en el infinito, exenta cabeza de lo imaginario.

LI
Ciertas épocas de la condición del hombre sufren el asalto helado de una enfermedad que se apoya en los puntos más infamados de la naturaleza humana. En el centro de este huracán el poeta completará mediante el rechazo de sí mismo el sentido de su mensaje, y después se unirá al grupo de los que, habiendo arrancado al sufrimiento su máscara de legitimidad, aseguran el eterno retorno del testarudo mozo de cuerda , barquero de justicia.

LII
Esta fortaleza que derrama libertad por cada una de sus poternas, esta horca de vapor que mantiene en vilo un cuerpo de envergadura prometeica al que el relámpago ilumina y evita, es el poema, de caprichos exorbitantes, que durante un instante nos gana y luego desaparece.

LIII
Tras la devolución de sus tesoros (arremolinados entre dos puentes) y el abandono de sus sudores, el poeta, con la mitad del cuerpo, la cima del aliento en lo desconocido, el poeta ha dejado de ser reflejo de un hecho consumado. Ya nada lo mide, nada lo ata. La ciudad serena, la ciudad imperforada está ante él.

LIV
En pie, creciente en la duración, el poema, misterio que entroniza. En un lugar apartado, siguiendo la avenida de la viña común, el poeta, gran Iniciador, el poeta intransitivo, uno cualquiera en sus esplendores intravenosos, el poeta que extrae la desdicha de su propio abismo, con la Mujer a su lado informándose acerca de la uva infrecuente.

LV
Sin duda corresponde a este hombre, enteramente en lucha contra el Mal cuyo rostro voraz y medular conoce, transformar el hecho fabuloso en hecho histórico. Nuestra inquieta convicción no debe denigrarle sino interrogarle; nosotros, fervientes asesinos de seres reales en la persona sucesiva de nuestra quimera. Magua mediata, impostura, aún es de noche, me siento mal, pero todo funciona de nuevo.
La evasión hacia nuestros semejantes, con intensas perspectivas de poesía, quizá sea posible un día.

lunes, 12 de septiembre de 2011

René Char

Faja de los "Matinales"


          Madrugadores que apartaréis de vuestra boca la mordaza de una inquisición insensata -calificada de conocimiento- y de una sensibilidad extenuada, ilustración de nuestro tiempo; que ocuparéis todo el terreno en provecho tan sólo de la verdad poética continuamente en lucha contra la impostura, e indefinidamente revolucionaria: para vosotros. 


Traducción del poeta Jorge Riechmann

lunes, 5 de septiembre de 2011

Acción y sueño del arte romántico del siglo XX, Joseph Beuys

"Me gusta América y a América le gusto yo". Joseph Beuys, 1974, Galería René Block, Nueva York.







Cómo explicar los cuadros a una liebre muerta, 1965. Galería Schmela, Düsseldorf.



obras de Joseph Beuys