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martes, 1 de noviembre de 2011

Artaud en la radio de Bucaramanga

Primer fragmento de 4 programas dedicaos a Antonin Artaud. Sonó en "Terminal azul", programa de la emisora UIS Estéreo 96.9 FM, Bucaramanga, Colombia, el 1 de noviembre de 2011.

http://www.4shared.com/audio/CD-KIEtB/PARCHE_No_1_ARTAUD.html

autorretrato de Artaud en 1947

Antonin Artaud. El Pesa-nervios, juicio a una sociedad enferma

El Pesa-Nervios, el juicio de Antonin Artaud a una sociedad enferma
Antonin Artaud en 1927

En tiempos de guerra, el poeta francés Antonin Artaud escribió El Pesa-Nervios, obra que le precisa como uno de los comandantes de la trasgresión espiritual de la humanidad. Su batalla también fue cuerpo a cuerpo contra las huestes del fascismo –tal y como lo fuera para otros poetas, René Char, por ejemplo que integró la Resistencia- .  Artaud luchó con su carne y sus nervios contra los excesos represivos de los dominadores de la conducta y de la conciencia, padeciendo el horror de ser juzgado como enfermo mental. Aunque no se encontró solo en esta empresa de mover el cerco y hacer retroceder la sombra de la costumbre y de las reglas, sí fue punta de lanza que hirió la realidad con un tajo de iluminación; mas sobre él luego recayó toda la inclemencia del conservadurismo que desea retornar a su lugar establecido.
En sus poemas y en su teatro, la sutilidad de lo incognoscible se hizo presente con la fuerza de un tornado. La mano de Artaud se alzó para rozar lo innombrable y esta acción causó resonancia más allá del tiempo. Con su poesía, Artaud inspiró a Deleuze y Guattari para producir el esquizoanálisis, propuesta que devuelve al ser su libertad de creación psíquica. Con su teatro de la crueldad, Artaud liberó los animales sagrados que yacían en el interior de los seres humanos-actores. La pregunta directa hecha por Antonin al ser en la inercia y la actividad de su propia putrefacción, resuena hoy más allá del tiempo, la pregunta por la muerte y su cuestión vigente y virulenta que se esparce en medio de las habitaciones flotando en el dolor como la tierra en el espacio. Esa pregunta hecha por Artaud sin plegamientos a la misma muerte, muriendo quizá cuando él mismo lo quiso. Esa pregunta cuya respuesta se paga cara.
El de Artaud fue un juego peligroso (Olga Orozco) a semejanza del brote de plantas en el desierto o de malezas en las construcciones civiles. Cuando leemos: El sueño venía de un desplazamiento de creencia, la atadura se relajaba, el absurdo andaba sobre mis pies[i], comprendemos que su inspiración estaba selllada con las emanaciones de los malos sueños. Eligió el tránsito más escabroso, el des más allá, el de lo prohibido. Sólo los santos tienen la clave para cruzar tales túneles, sólo a los santos les ha sido dado volar. Los demás traerán las mordazas, las camisas de fuerza, los castigos. Y, desde el fondo del calabozo el santo juzgaba a sus verdugos con la voracidad de quien ha cruzado con prudencia las esclusas de la percepción y no precisamente las ha vencido a ojo cerrado para no ser visto, sino que su mirada escrutadora y trasgresora ha sido odiosamente detectada y le sobrevendrá la aniquilación
Pero el cuarto de torturas es hermético; las puertas de hierro sólo se abren para dar paso a la muerte. Son necesarios hombres- horda para forzar las paredes, derribar los techos y provocar el estallido que termine con esta simulación de existencia en que devino la vida. Son necesarios los poetas blancos, en el sentido aludido por René Daumal, aquellos que no intentan la poesía, sino que la padecen; aquellos para quienes lo importante es pensar sin la más mínima ruptura, sin astucia en la mente[ii]; aquellos hombres como Artaud, que avanzan junto a los huevos del ciclón y perecen viendo nacer una nueva irradiación.
El dolor convierte en juez al torturado. No consume nada que no le pertenezca, nace de su propia asfixia[iii], dice, parte desde entrañas animales y es esa la condición de la creación y la ruptura. Pareciera que el sr. Kafka no tuviera nada qué objetar a su jefe de sección ni que el pequeño Chaplin fuera a batir su queja de hambre contra el rico en el Londres suyo de la infancia. Así, del dolor nacen las obras, cuya trascendencia no se reduce a hacer inmortales a sus creadores, sino que llega a alimentar directamente la médula de los pueblos y marca un límite a la inercia contaminante tradicional.
Y encuanto a la angustia, ésta puede aparecer como un efecto sublime del estado perverso de las cosas, pero es también y ante todo, motor y combustible. Su modo de operar se asemeja al de los jugos gástricos capaces de desdoblar los alimentos sin consumir las paredes del intestino. La angustia permite la acción a esa dosis de conciencia que resulta excesiva para vivir y escasa para morir. Está en el limbo entre la curación y la pérdida que, paradójicamente, alcanza un ascenso, produce un nacimiento arquetípico de caminos de percepción por la búsqueda ininterrumpida del lugar aterrante, la pérdida física y esencial (quiero decir la pérdida de la esencia) de un sentido[iv].
Con El Pesa-nervios se tiene una bitácora de viaje a lo más profundo del ser, viaje que se emprende como una campaña, una acometida en contra de lo construido y por lo construir: No tengo más que una ocupación: volverme a hacer[v]. Empresa que Artaud sigue a título muy personal, pero que constituye un modelo de lo que sucede a miles de hombres, a todos los rechazados como enfermos mentales, como locos o marginales por el conjunto de los hombres que no escapan en modo alguno a padecer la misma alienación y quizá, en mayor grado.
Los ignorados, los penados, los rechazados y apartados, encuentran en el pensamiento de Artaud el socorro y la furia que él se brindó a sí mismo durante la más oscura noche del ser que atravesó con los ojos abiertos. Los atormentados son la mayoría de la población., los despojados de la dignidad de decidir siquiera sobre su propio pensamiento. Todos los que se preguntan por la muerte y cuestionan su imperio porque en el fondo saben que siempre han estado vivos (Los asilos de alienados son receptáculos de magia negra conscientes y premeditados, y no se trata solamente de que los médicos favorezcan la magia por medio de terapéuticas intempestivas e híbridas sino que la ejercen. Si no hubiera habido médicos, jamás habría habido enfermos, ni esqueletos de muertos, ni enfermos para desollar y despellejar, porque es con los médicos y no con los enfermos que la sociedad comenzó…)[vi] saben reconocer que la muerte no es tan metafísica ni voluntariosa, sino que es inoculada en el diario vivir de millones de personas por los magos del poder. Quien toma conciencia de esta alienación y magia negra, sigue inevitablemente la senda de lucidez que siguieron poetas como Antonin Artaud.
El pensamiento poético de A.A. está minado por la angustia que se le presenta, más que la esperanza, como una tienda abierta en donde refugiarse. Sin embargo ésta es una morada perforada, herida, calcinada.  Y es cuando nuestro virtuoso poeta va más allá. Encuentra en la angustia un hábitat confortable porque le permite un mejor reconocimiento del enemigo, de todo aquello que produce la muerte: en encasillamiento, el emplazamiento, la estratificación de la realidad, la fijación de los términos, la inamovilidad de planes para el ser, el deber ser en toda su extensión.

La enferma es la sociedad. La resolución de las contradicciones sociales es apenas un paso en el camino de la liberación del hombre, pues la ruina del ser humano es ya interior y le carcome como un cáncer. El reclamo por la nueva nutrición rebasa la protesta, los estudios académicos, los buenos oficios o las demandas religiosas y se instaura en el centro de la existencia, exigiendo la extirpación de las condiciones de envilecimiento masivo. Por eso, Artaud fue un guerrero. Su arma fue la poesía que es la trasgresión obstinada e intransigente que sostiene la vida, que es movimiento de las grandes esferas y los átomos, que es el cambio inminente. Pero, el poeta nos enseña que hay que empeñar la sangre misma en la trasgresión, que no son sólo palabras las que nombrarán los cambios ni sólo acciones ciegas y vacuas las que lo produzcan.

Artaud, luego del electroshock


[i] ARTAUD, A. El ombligo de los limbos. En: El Pesa-nervios. Madrid: Visor, 1979. Pg. 54.
[ii] DAUMAL, René. Poesía negra y poesía blanca. En: Clavículas para un gran juego poético. Buenos aires: Compañía General Fabril Editora, a961. Pg. 90.
[iii] Op. Cit. ARTAUD. Pg. 36.
[iv] Ibidem. Pg. 56
[v] Ibidem. Pg. 64
[vi] Ibidem. Pg. 55

martes, 27 de septiembre de 2011

René Char. Respuestas interrogantes a una pregunta de Martin Heidegger.

Partisanos franceses

Respuestas interrogantes a una pregunta de Martin Heidegger


Versión del poeta español Jorge Riechmann en Indagación de la base y de la cima. Editorial Árdora: Madrid, 1999




La poesía ya no marcará el ritmo de la acción. Irá por delante
Rimbaud


Podríamos proponer diversos sentidos parciales, sin tener en cuenta el sentido que se crea en el movimiento mismo de toda poesía objetiva, siempre en camino hacia el punto que sella su justificación y cierra su existencia, en la lejanía, por delante de la existencia de la palabra Dios:

     * La poesía arrastrará a la acción sin perderla de vista, situándose por delante de ella. Este “delante” supone sin embargo un ajuste de perspectiva de la poesía con respecto a la acción, de manera análoga a como un vehículo piloto aspira, por su velocidad, a un segundo vehículo que lo sigue a corta distancia. Le abre camino, contiene su dispersión, lo nutre con su impulso.
* La poesía, supra-cerebro de la acción; tal el pensamiento que dirige el cuerpo del universo, o como la imaginación visionaria proporciona la imagen de los que será al espíritu forjador que la solicita. De ahí el “por delante”.

* La poesía será un “cántico de partida”. Poesía y acción: vasos obstinadamente comunicantes. La poesía, punta de flecha que presupone el arco acción, el objeto-sujeto estrechamente dependiente; la flecha será proyectada a lo lejos sin volver a caer, pues el arco que la sigue la recobra antes de que caiga, ambos iguales y no obstante desiguales, en un doble y único movimiento de reunión.

* La acción acompañará a la poesía por una admirable fatalidad: la refracción de la segunda en el espejo ardiente y turbio de la primera produce una contradicción, y comunica el signo más (+) a la materia abrupta de la acción.

* La poesía, en virtud de la palabra misma, siempre es puesta por el pensamiento delante del actuar, cuyo contenido imperfecto transporta ella en una carrera perpetua vida-muerte-vida.

* La acción es ciega, es la poesía quien ve. Una está unida a la otra por un vínculo madre-hija, la hija por delante de la madre, guiándola por necesidad más que por amor.
* La libre determinación de la poesía parece conferirle su calidad como guía. Sería un ser acción, por delante de la acción.

* La poesía es la ley, la acción se queda en fenómeno. El relámpago precede al trueno, iluminando de arriba abajo su teatro, dándole valor intrínseco.

* La poesía es el movimiento puro que ordena el movimiento general. Adelantándose, muestra la comarca.

* La poesía no marca ya el ritmo de la acción, se echa adelante para indicarle el camino móvil. Por eso la poesía es la primera en alcanzar. Piensa en la acción y, gracias a su material, construye la Morada, pero nunca de una vez por todas.

* La poesía es el yo por delante del en-sí, “pues que el poeta está encargado de la Humanidad” (Rimbaud).

* La poesía sería “pensamiento cantado”. Sería la obra por delante de la acción, sería su final consecuencia liberada.

* La poesía es una cabeza inquisitiva. La acción, su cuerpo. Al cumplir una revolución hacen coincidir, a su término, fin y comienzo. Así prosiguen, con arreglo a círculo.

*Desde la óptica de Rimbaud y de la Comuna, la poesía ya no será sierva de la burguesía, no marcará su ritmo. Irá por delante de ella, suponiendo aquí a la burguesía acción conquista. La poesía será entonces dueña de sí misma, siendo dueña de su revolución; una vez dada la señal de partida, la acción por-mor-de se transforma sin cesar en acción vidente.


*

     
 El joven Rimbaud era un poeta revolucionario contemporáneo de la Comuna de París.

*

Rimbaud no se sentía artista ni quería serlo. Maravillosa ingenuidad a la que su naturaleza violenta se aferraba, donde se mantenía. Al callarse, se convirtió en artista a su pesar.
     La poesía no marcará ya el ritmo de la acción; será su fruto y anunciación nunca saboreados, por delante de su propio paraíso.


*


A la luz de las acciones políticas recientes –que la poesía prever- y de lo que de ellas se sigue para la deriva del pensamiento, toda acción que se justifique debe ser una contra-acción  cuyo contenido revolucionario aguarda su propia liberación, una acción propugnable de rebelión y resistencia, que inspiraría una poesía por delante de ella –y a menudo en disputa con ella.
Tras la extinción de los fuegos y el rechazo de las herramientas ineficaces, si el vocablo “fin” apareciese sobre la puerta auroral de un destino reencontrado, la palabra mantenida no sonaría ya a crimen y las barcas repintadas no serían pecios sumergidos en el desembarcadero del Tiempo.

René Char en la Casa Cultural El Solar

Hoy en la noche, nos reuniremos en torno a la poesía de Char. Sabemos que él nos rodeará así como lo ha hecho a los leales de todos los tiempos. Publicamos a continuación, algunos poemas suyos con los que se hizo la promoción de la velada en su nombre, en versiones del poeta español Jorge Riechmann, en la antología "Poesía esencial" de Galaxia Gutemberg, círculo de Lectores, 2005.



¡HICISTE BIEN EN MARCHARTE, ARTHUR RIMBAUD!

    ¡Hiciste bien en marcharte, Arthur Rimbaud! Tus dieciocho años refractarios a la amistad, a la malevolencia, a la tontería de los poetas de parís igual que al ronroneo de abeja estéril de tu familia de Ardenas, un poco loca: hiciste bien en esparcirlos para los vientos de alta mar, arrojándolos bajo la cuchilla de su guillotina precoz. Tuviste razón al abandonar el bulevar de los perezosos, los cafetines de los mealiras, cambiándolos por el infierno de las bestias, el trato con los despabilados y el saludo de los simples.

    Este impulso absurdo del cuerpo y del alma, bala de cañón que alcanza su blanco y lo hace estallar, ¡esto sí que es la vida de un hombre! Uno no puede, al salir de su infancia, dedicarse a estrangular indefinidamente a su prójimo. Aunque los volcanes cambien poco de lugar, su lava recorre el gran vacío del mundo y le aporta virtudes que cantan en sus heridas.

    ¡Hiciste bien en marcharte Arthur Rimbaud! Somos unos cuantos quienes, sin pruebas, creemos que la felicidad es posible contigo.




CRISTAL DE LA VENTANA

Lluvia pura, mujeres esperadas,
El rostro que enjugáis
-De vidrio al tomento abocado-
Es el rostro del insurrecto;
El otro, cristal de felicidad,
Tiembla ante el fuego de leña.

Misterios gemelos, os amo
Y rozo a cada uno de ambos;
Me siento sufriente y ligero.
***

ACATAMIENTO
Calles de la ciudad: por ellas va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo escindido. Ya no es mi amor, cada cual puede hablarle. No se acuerda ya; ¿quién en verdad lo amó?

A su igual va buscando en miradas de ofrenda. Recorre el espacio de mi fidelidad. Dibuja la esperanza y leve la rechaza. Preponderante es sin participación.

Yo vivo en su fondo como un pecio feliz. Sin que lo sepa, mi soledad es su tesoro. En el gran meridiano donde inscribe su vuelo, mi libertad lo surca.

Calles de la ciudad: por ellas va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo escindido. Ya no es mi amor, cada cual puede hablarle. No se acuerda ya; ¿quién en verdad lo amó y lo alumbra de lejos para evitar que caiga?

***

LA LIBERTAD

Vino por esta línea blanca que puede significar la salida del alba
o la palmatoria del crepúsculo.

Pasó los arenales maquinales; pasó las cimas destripadas.

Fin de la renunciación de rostro cobarde, la santidad de la mentira,
el alcohol del verdugo.

Su verbo no fue un ciego ariete sino la tela donde se inscribió mi aliento.

Detrás de la ausencia, con pasos que no la extraviaron, cisne sobre la
herida, vino por esta línea blanca.

***

ARGUMENTO (de El poema pulverizado)

¿Cómo vivir sin algo desconocido ante nosotros?

Los hombres de hoy quieren un poema a imagen de su vida, hecha con tan pocas atenciones, con tan escaso espacio, y abrasada por la intolerancia.

Porque ya no les está permitido actuar de modo supremo, en esa fatal preocupación por destruirse por medio de sus semejantes, porque su inerte riqueza los frena y los encadena, los hombres de hoy, debilitado el instinto, pierden, aunque se conserven vivos, hasta el polvo de sus nombres.

Nacido de la llamada del devenir y de la angustia de la retención, el poema, elevándose desde su pozo de barro y estrellas, dará testimonio casi en silencio de que no había nada en él que no existiera verdaderamente en otra parte, en ese rebelde y solitario mundo de las contradicciones.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La lujuria, René Char.



LA LUJURIA

El águila ve como se borran gradualmente las huellas de la
memoria helada
La extensión de la soledad hace apenas visible la presa que huye
A través de cada una de las regiones
Donde uno mata donde a uno lo matan libremente
Presa insensible
Proyectada indistintamente

Más acá del deseo y más allá de la muerte
El soñador embalsamado en su camisa de fuerza
Rodeado de utensilios efímeros
Figuras que se desvanecen apenas formadas
 Su revolución celebra la apoteosis de la vida que declina
La desaparición progresiva de las partes lamidas
La caída de los torrentes en la opacidad de las tumbas
Los sudores y malestares que anuncian el fuego central
Y finalmente el universo con todo su pecho atlético
Necrópolis fluvial
Después del diluvio de los rabdomantes


Ese fanático de las nubes
Tiene el poder sobrenatural
De desplazar a considerables distancias
Los paisajes habituales
De romper la armonia acumulada
De tomar irreconocibles los lugares fúnebres
Al día siguiente de los homicidios provechosos
Sin que la conciencia originaria
Se cubra con el deslizamiento purificador del suelo

René Char. Argumento de "El Poema pulverizado",



Argumento


¿Cómo vivir sin algo desconocido ante nosotros?
 
Los hombres de hoy quieren un poema a imagen de su vida, hecha con tan pocas atenciones, con tan escaso espacio, y abrasada por la intolerancia.

Porque ya no les está permitido actuar de modo supremo, en esa fatal preocupación por destruirse por medio de sus semejantes, porque su inerte riqueza los frena y los encadena, los hombres de hoy, debilitado el instinto, pierden, aunque se conserven vivos, hasta el polvo de sus nombres.

Nacido de la llamada del devenir y de la angustia de la retención, el poema, elevándose desde su pozo de barro y estrellas, dará testimonio casi en silencio de que no había nada en él que no existiera verdaderamente en otra parte, en ese rebelde y solitario mundo de las contradicciones.
 


René Char en El poema pulverizado (1945-1947), incluido en Poesía esencial (Galaxia Gutenberg-Círculo de lectores, Barcelona, 2005, ed. y trad. de Jorge Riechmann).



 

domingo, 25 de septiembre de 2011

René Char. Aforismos del poemario "Los que permanecen" 1938-1944

René Char, poeta mítico que reúne en sí las cualidades del visionario y del guerrero. Conductor de la esperanza de la humanidad que es la poesía. Fiel al sueño del hombre, René Char es nuestro invocado de este mes en el Parche de lectura.

Compartimos algunos aforismos del poeta publicados bajo el título de Partición formal en el poemario Los que permanecen, poemas de 1938 a 1944 que más tarde conformaron, junto a otros libros el volúmen Furor y misterio. La versión es del poeta español Jorge Riechmann a quien agradecemos el hacernos depositarios de la "Poesía esencial" de un poeta esencial...


***

I
Consiste la imaginación en expulsar de la realidad a varias personas incompletas para obtener, echando mano de los poderes mágicos y subversivos del deseo, su retorno en forma de presencia enteramente satisfactoria. Entonces se la lo inextinguible real increado.

V
Mago de la inseguridad, el poeta no tiene otras satisfacciones que las adoptivas. Ceniza siempre inacabada.

VII
El poeta debe mantener en equilibrio la balanza entre el mundo físico de la vigilia y la facilidad temible del sueño, las líneas de conocimiento donde inscribe el cuerpo sutil del poema, yendo indistintamente desde uno de esos estados diferenciados de la vida al otro.


XXIII
Soy el poeta, portador de pozo seco al que tus lejanías, amor mío, abastecen.

XXX
El poema es el amor realizado del deseo que permanece deseo.

XXXI
Hay quienes piden para ella la prórroga de la armadura: padecen herida con el spleen de una eternidad de tenazas. Pero la poesía que camina con sus pies de caña, con sus pies de guijarro, no se deja seducir en parte alguna. Mujer en cuya boca besamos el tiempo loco, allí donde al lado del grillo cenital ella canta la noche de invierno en la pobre panadería, bajo la miga de un pan de luz.

XLV
El poeta es génesis de un ser que proyecta y de un ser que retiene. Del amante toma prestado el vacío; de la amada, la luz. Esta pareja formal, este doble centinela le confieren patéticamente su voz.

XLVII
Reconocer dos especies de los posible: lo posible diurno y lo posible prohibido. Hacer, si resulta factible, que lo primero sea igual a lo segundo; ponerlos en el camino real de lo imposible fascinante, que es el más alto grado de lo comprensible.


XLIV
El poeta, con la ayuda de secretos imposibles de calibrar, da tormento a la forma y la voz de sus manantiales.

XLVII
El poeta recomienda: “Inclinaos, inclinaos más aún”. No siempre sale indemne de su página, pero, igual que el indigente, sabe sacar partido de la eternidad de una aceituna.

XLIX
A cada derrumbamiento de las pruebas el poeta responde con una salva de futuro.

L
Toda respiración propone un reino: la tarea de perseguir, la decisión de mantener, el entusiasmo de liberar. El poeta comparte en la inocencia y en la pobreza la condición de unos, condena y rechaza la arbitrariedad de los otros.
Toda respiración propone un reino: hasta que se cumpla el destino de esta cabeza monotipo que llora, se obstina y se suelta para romperse en el infinito, exenta cabeza de lo imaginario.

LI
Ciertas épocas de la condición del hombre sufren el asalto helado de una enfermedad que se apoya en los puntos más infamados de la naturaleza humana. En el centro de este huracán el poeta completará mediante el rechazo de sí mismo el sentido de su mensaje, y después se unirá al grupo de los que, habiendo arrancado al sufrimiento su máscara de legitimidad, aseguran el eterno retorno del testarudo mozo de cuerda , barquero de justicia.

LII
Esta fortaleza que derrama libertad por cada una de sus poternas, esta horca de vapor que mantiene en vilo un cuerpo de envergadura prometeica al que el relámpago ilumina y evita, es el poema, de caprichos exorbitantes, que durante un instante nos gana y luego desaparece.

LIII
Tras la devolución de sus tesoros (arremolinados entre dos puentes) y el abandono de sus sudores, el poeta, con la mitad del cuerpo, la cima del aliento en lo desconocido, el poeta ha dejado de ser reflejo de un hecho consumado. Ya nada lo mide, nada lo ata. La ciudad serena, la ciudad imperforada está ante él.

LIV
En pie, creciente en la duración, el poema, misterio que entroniza. En un lugar apartado, siguiendo la avenida de la viña común, el poeta, gran Iniciador, el poeta intransitivo, uno cualquiera en sus esplendores intravenosos, el poeta que extrae la desdicha de su propio abismo, con la Mujer a su lado informándose acerca de la uva infrecuente.

LV
Sin duda corresponde a este hombre, enteramente en lucha contra el Mal cuyo rostro voraz y medular conoce, transformar el hecho fabuloso en hecho histórico. Nuestra inquieta convicción no debe denigrarle sino interrogarle; nosotros, fervientes asesinos de seres reales en la persona sucesiva de nuestra quimera. Magua mediata, impostura, aún es de noche, me siento mal, pero todo funciona de nuevo.
La evasión hacia nuestros semejantes, con intensas perspectivas de poesía, quizá sea posible un día.

lunes, 12 de septiembre de 2011

René Char

Faja de los "Matinales"


          Madrugadores que apartaréis de vuestra boca la mordaza de una inquisición insensata -calificada de conocimiento- y de una sensibilidad extenuada, ilustración de nuestro tiempo; que ocuparéis todo el terreno en provecho tan sólo de la verdad poética continuamente en lucha contra la impostura, e indefinidamente revolucionaria: para vosotros. 


Traducción del poeta Jorge Riechmann

lunes, 5 de septiembre de 2011

Acción y sueño del arte romántico del siglo XX, Joseph Beuys

"Me gusta América y a América le gusto yo". Joseph Beuys, 1974, Galería René Block, Nueva York.







Cómo explicar los cuadros a una liebre muerta, 1965. Galería Schmela, Düsseldorf.



obras de Joseph Beuys

martes, 30 de agosto de 2011

Joseph Beuys

Reabrimos el Parche de lectura esta noche del 30 de agosto de 2011, invocando a Joseph Beuys, el artista animal (alemán, sic) de la postguerra que el arte contemporáneo extrañaría. Sin él no existiría la acción llevada a la categoría de arte. Quizá nos la hubiéramos inventado, pero ahí está su genialidad que convocamos a todos los espacios humanos de hoy para que la vida se vuelva arte y el arte vida.

Agradecemos la colaboración generosa de Clemente Padín, poeta uruguayo, quien nos ha remitido parte de los archivos que su brillante amistad con Joseph Beuys produjo.

La tertulia de esta noche estrena la modalidad de club de lectura "en pantalla" que tanto anhelábamos para nuestro parche de lectura y que nos permitirá compartir todos nuestros puntos de vista de un mismo acontecimiento simultáneo frente a nuestros ojos. "Leéremos" a Beuys, sus gestos, su ánimo, su postura, como una forma de cultivar nuestros sentidos y de inspirarnos profundamente en las raíces y las ramas del romanticismo alemán.

Un gusto compartir. Gracias a Rodrigo Verdugo, a Alfredo Ortiz y la casa Cultural El Solar por su acogida, a César Reglero y el boletín de poesía experimental Boek861 por sumarse a nuestra convocatoria, así como
a Claude Nguyen y a todos.

La nota de Boek861, en el siguiente enlace:
***
FALLECIÓ  JOSEPH BEUYS

“LA VIDA COMO ARTE”

Escribe Clemente Padin

A fines de enero los cables nos trajeron la infausta noticia del fallecimiento de uno de los más importantes creadores contemporáneos, Joseph Beuys, cuya influencia en el arte de nuestros días es desiciva.
Nacido en Kleve, pequeña ciudad alemana en 1921, pronto se vio reclutado y debió servir en la Fuerzas Aéreas del Tercer Reich Nazi. Abatido logra salvarse a duras penas cayendo prisionero de las fuerzas aliadas. Una vez finalizada la guerra, vuelve a su patria e inicia estudios de escultura con Ewadl Matare en 1949, en la Academia de Arte de Düsseldorf, en donde registrará como profesor a partir de 1960.

Junto a Woll Vostell es el responsable de la introducción del happening en Europa y en Alemania a comienzos de la década del 60, y también de la evolución de las llamadas “Artes de la acción”.

Las artes de la acción que surgen como reacción a la creciente mercantilización del arte, se desarrollan a partir de las “provocaciones” dadaístas y de la obra de algunos precursores tales como Marcel Duchamp y Antonin Artaud y comprende no solo el happening  (suceso o acción artística en la cual se desarticulan los significados y los sentidos se desestructuran en aras de la confusión y el desorden, transgrediendo la relación habitual entre individuo y contexto y que busca la participación activa del espectador haciéndole gestor de nuevas representaciones no premeditadas): el evento o acontecimiento artístico, a la manera del Movimiento “Fluxus”. “Todo es arte y todos pueden hacerlo” en donde el énfasis se pone en la participación activa del espectador, siendo el artista algo asi como un “movilizador de sensibilidades”; la ambientación o apropiación plástica del espacio, valiéndose de todos los medios posibles, tratando de enmarcar al espectador en situaciones nuevas e irrepetibles, forzándole a merced al distanciamiento provocado por el nuevo ámbito a plantearse nuevas relaciones con la realidad y finalmente, la perfomance ( vocablo anglosajon que significa “ejecución”, “composición”, “obra”, etc) acción artística que puede incluir la utilización de  los más diversos lenguajes aplicados a la representación de cierta idea, y que se desarrolla temporalmente apelando o no a la participación del espectador.

Joseph Beuys, plantea desde los inicios de su carrera el “concepto ampliado del arte”, significando que el arte puede asumir las responsabilidades de otras áreas, cual por ejemplo, la actividad política, que se impregnaria de valores estéticos. Todo su arte se aplicó a ejemplificar ese concepto a través de los happenings perfomances y sobre todo a través de una intensa actividad política, propiciando partidos alternativos que al margen de las estructuras ya dadas  propiciarían un ideario humanista  con marcado carácter “ecologista”.


UNA CONTINUA ACTITUD CONTESTATARIA

Es asi que gracias, a su sombrero de fieltro, a sus vaqueros y a su chaleco de pescador se impone a sí mismo como “escultura social”. Como obra de arte, predicando en donde sea, sobre todo en galerías, instituciones culturales, y medios masivos de comunicación, sus ideas acerca de la responsabilidad social del estado y acerca de la responsabilidad ético-estética de los individuos. Tal actividad le mereció no pocas desdichas, desde encarcelamientos hasta la pérdida de su cátedra en Düsseldorf, pero le valió ser considerado como el “Maestro mundial del arte” y una aureola contestataria que capitalizó las motivaciones e intereses de buena parte de la juventud alemana.

Su obra objetual se desarrolla en lo que se conoce como Arte povera (arte pobre) y minimalismo, tanto por la naturaleza de sus obras –sencillas, de fácil comprensión- como por la naturaleza de los materiales que emplea: grasa, fieltro, miel, utensillos de la vida cotidiana inservibles, etc. La obra más característica de este periodo es, sin duda, la “silla de grasa”, 1964, en la cual mediante la aplicación de un emplasto de grasa sobre el asiento de la silla la hace deslizable, destruyendo  su funcionalidad y su índole de objeto. Ya esta tendencia a desinteresarse por los objetos, propia del minimalismo, le lleva al conceptualismo, no a la manera de las tendencias que se preocupan exclusivamente del lenguaje y de la correcta conceptualización de la obra o la que meramente compara representaciones de un mismo objeto bajo diferentes lenguajes, sino por su decidido afán de cuestionar y revisar los valores éticos hasta entonces considerados inmutables, a través de sus “predicas” e intervenciones en todos los foros posibles.

Los conceptos básicos de su doctrina pueden leerse en la entrevista que concedió al “Corriere della Sera”, 1973…El dia en que los artistas-y con este termino entiendo a todos los hombres creadores- se den cuenta de la fuerza revolucionaria del arte, entendida precisamente como creatividad, comprenderán que arte y ciencia tienen los mismos objetivos. Por eso afirmo: “La revolución somos nosotros… en todas mis acciones trato de que el hombre tome conciencia de sus posibilidades creativas, las únicas que pueden darle la libertad. La única cosa que deseo es el coloquio con la gente: el arte me interesa sólo en la medida en que me da la posibilidad de comunicarme, de estimular…creo que el sistema no tiene ningún instrumento adecuado de lucha contra el deseo de libertad del hombre. Cuando el hombre decide estar  en condiciones de autodeterminarse, el capitalismo se ha acabado…”

Sin entrar a considerar el sentido ideológico de estas declaraciones, a las cuales nos tienen acostumbrados el liberalismo y el humanismo abstracto que tanto propugnan los que como él quieren un “capitalismo sin capital” o un “socialismo libertario”, hay que destacar que tanto su obra como su actitud por mejorar la vida de los hombres guarda una perfecta correlación, coherente con la máxima que guió su vida: "el arte es vida y la vida es arte”.

En el ámbito de esta breve nota sólo ha sido posible tocar apenas algunos de los aspectos más importantes de su vida y de su obra. Cabría en el futuro profundizar en los aspectos más contrevertibles de la obra de este hombre que trastocó irreversiblemente los supuestos inamovibles del arte contemporáneo. Sirva, sin embargo como un homenaje póstumo, a quien tuvo el valor de subvertir positivamente nuestros habituales modos de existencia, poniéndolos en cuestión, para reenmarcarlos en las nuevas situaciones y nuevas relaciones humanas que ya van generando los avances de la humanidad.    
  
       

Fuente; Diario “La hora”, Uruguay.
Pag; 12,  15 de febrero. 1986
                                                 

Las imágenes de aquí en adelante son fruto de la discusión entre Clemente Padín y Joseph Beuys, cuando éste último enviase al primero la postal "La rivoluzione siamo noi", que se reproduce de primera.